La historia que describo sucedió realmente.

Uso los verdaderos nombres para los siguientes datos:
          La ciudad de "Costa del Este"
          La calle del lote de terreno: "Calle Las Margaritas esquina Las Lilas"
          El lugar donde reside la inmobiliaria: "Avda. Corrientes 1312"
          Las fechas: desde el "29 Marzo 1978" a los primeros días de "Enero 2006"

Uso falsos nombres para los siguientes personajes que fueron parte activa y real en el relato:
          Inmobiliaria: "Hoyvendo"
          Comprador del terreno: "José"
          Hija mayor del comprador: "Isabel"
          Amigo, y cliente del comprador: "Paco". El mencionado soy yo, que he asistido a todo.
          El vendedor del lote de terreno: "Promotor"

          Era el 29 de marzo de 1978, cuando un simple mecánico, que trabajaba 8 horas en una fábrica y finalizado el turno continuaba en casa reparando coches, decidió comprar un lote de terreno en la playa, a un kilómetro del mar.
          El Promotor hacía de todo para convencerlo a adquirir. José pensaba cómo hacer para pagar en cuotas a largo plazo. El vendedor no se daba cuenta que su cliente percibía un sueldo, y que, si no trabajaba en casa como mecánico reparando los autos del barrio donde vivía, lo que ganaba no le habría alcanzado. Además era una persona que calculaba todos sus gestos y acciones. No era tacaño, pero moderado. No dejaba las luces encendidas en todas las habitaciones, no abría la canilla totalmente con el chorro demasiado fuerte, no cortaba un papel más grande de lo necesario, etc. Todo era medido al milímetro. El Promotor le estaba "llenando la cabeza" con la lotización que se había realizado. Todo aquello que hoy eran terrenos deshabitados frente al mar, se transformarían con los años en un lugar mejor que la Costa Azul. José lo miraba como si estuviese escuchándolo, mientras su mente volaba calculando minuciosamente cómo hacer para pagar la cuota mensual que el Promotor le había propuesto. Al final, éste último, no sabiendo más que hacer, pidió directamente a José qué intenciones tenía. La respuesta fue: "Compro si me hacen pagar todas las cuotas en 90 períodos mensuales sin interés. Quiero, a cada vencimiento, pagar la misma cifra por siete años y medio".
          Después de haber hablado con el director de la oficina, el Promotor le refiere que el precio establecido es de 2.670.000 Pesos (U$A 3.703,19) de los cuales 510.000 Pesos (U$A 707,35) a pagar anticipadamente y el resto, en 90 cuotas por un valor de 24.000 Pesos (U$A 33,23) cada una, a pagar en Pesos, moneda local del país.
          Cuando llevé el coche a lo de José para repararlo, la primer cosa que me dijo fue que había comprado un lote de terreno en la costa. Quedé sorprendido escuchando que debería pagar 90 cuotas mensuales fijas, sin variaciones por intereses o devaluación de moneda. Me costaba creerlo, pero cuando vi el boleto de compra-venta quedé estupefacto.
          La hija mayor, Isabel, se encargaba de ir todos los meses a pagar la cuota del terreno. Después de tres años, cancelar la cuota no era un problema. Por una razón u otra, hubo una cierta devaluación, y pagarla no representaba ya un sacrificio. Aquello que comenzaba a fastidiar a Isabel, era tener que viajar para ir al centro, y pagar.
          José, calculando los gastos de transporte y el tiempo perdido para pagar una mensualidad, pidió a su hija de preguntar al Promotor si podía pagar los últimos tres años restantes, 36 cuotas, en una sola vez a fin de mes. Extraño pero real, la respuesta fue "No". Isabel continuó pagando las cuotas mensualmente. Después de un año le pidieron de pagar todo en una sola cuota. Era más costoso el viaje y la perdida de tiempo de cada mes, que cancelar totalmente la deuda. Esta vez fue Isabel que, con una actitud altanera, respondió secamente "No".
           En esos tiempos, José murió, dejando la herencia a su esposa, a Isabel, al hijo e hija menor. Los herederos no se preocuparon mucho por un terreno perdido en alguna playa solitaria del Océano Atlántico.
          Nadie hablaba de Costa del Este. Los lugares turísticos para las vacaciones eran Mar del Plata, Mar del Tuyú, San Clemente, etc.
          La inmobiliaria Hoyvendo, había dejado de hacer tanta publicidad. Vendidos todos los lotes, y considerado que ningún adquirente había iniciado a edificar, no tenía más interés de dejar al empleado Promotor en aquel lugar. Conclusión, la zona quedó más desierta que nunca.

Resumen:
          José había conservado algunos dólares para pagar las cuotas del terreno. Cada vez que debía cancelar el pagaré del mes en curso, escuchaba la radio para saber el índice di conversión del Dólar a Peso Argentino. Daba a la hija los dólares necesarios para comprar 24.000 Pesos en una casa de cambio, y cancelaba la obligación.

Para cancelar el primer pagaré de Pesos 24.000 dió a la hijaU$A 33,29
Diciembre 1978 (Isabel compraba 24.000 Pesos con) U$A 24,97
Diciembre 1979 (Isabel compraba 24.000 Pesos con) U$A 14,60
Diciembre 1980 (Isabel compraba 24.000 Pesos con) U$A 12,08
Diciembre 1981 (Isabel compraba 24.000 Pesos con) U$A   2,24
Diciembre 1982 (Isabel compraba 24.000 Pesos con) U$A   0,35
Diciembre 1983 (Isabel compraba 24.000 Pesos con) U$A   0,10
Diciembre 1984 (Isabel compraba 24.000 Pesos con) U$A   0,04
Diciembre 1985 (Isabel compraba 24.000 Pesos con) milésimos de
El costo del colectivo era de
U$A   0,002
U$A   0,50
El costo y el valor actual del terreno son:
anticipo a la firma del boleto de compra-venta más
el total de los 90 pagarés con vencimiento mensual.
Costo del terreno = total anticipo + pagarés.
Precio actual de venta del lote (al contado nada de cuotas)
Dólares USA
U$A      707,35
U$A      750,31
U$A   1.457,66
U$A 20.000,00


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